lunes, 21 de octubre de 2013

Donde se da el principio




En el silencio del vacío, en la oscuridad de un agujero negro, 
se va formando el primer ser de un lugar que no existe. 
Una reina oscura, una reina blanca, una reina sin nombre.

Esta reina no es buena ni mala, 
pues en su entorno no hay nada.

No podemos ver su rostro ni su cuerpo. 
No podemos saber si en ella la belleza predomina, 
si pudiera pasar desapercibida, 
o de fealdad fuera concebida. 

En su reino no hay castillo, techo o pared,
no los necesita, pues el mundo está a su merced. 
Pero este mundo está vacío, no hay a quien reinar.
Piensa entonces otra vida crear. 

Sentada ahí en el vacío, entre penumbras pensaba,
mientras un pequeño zumbido a su oído molestaba.
Creyó que su mente lo hacía, 
más cuenta se dio que del exterior provenía. 

-¿Qué es? Sólo yo existo aquí-, o al menos eso creía. 
Como todo era oscuro, sabía que jamás lo vería. 

El zumbido se fue haciendo cada vez más intenso,
hasta que de pronto un estallido iluminó su universo. 
Algo llegó con aquella explosión que la reina ya podía ver,
una gama de colores comenzaban a emerger.
Cuando los vio, se dio cuenta que al fin tendría a quien reinar,
aquél agujero negro que antes no existía, 
ahora estaba por comenzar. 

La reina no volverá a estar sola. 

sábado, 28 de septiembre de 2013

Día del tiempo

Nos han tratado de crear conciencia mil veces sobre el tiempo. Incluso hay una película que claramente nos habla de lo valioso que es. Que si nos pagaran con tiempo de vida en lugar de dinero, lo valoraríamos más.

¡Y es verdad! Olvidamos que cada segundo que pasa no lo vamos a recuperar. Se perdió, se fue para siempre. ¡Piénsalo! Has invertido, o malgastado tu tiempo.

Es por eso que cada año celebramos el día del tiempo. Pues ya que día a día lo olvidamos, tenemos así un día para recordar, pensar, reflexionar y valorar. Qué hicimos en ese año que ya pasó. Si vamos bien en el camino que decidimos tomar, o si debemos crear uno nuevo, dar la vuelta e irnos por otro.

En este día se te pide despertar temprano, (el tiempo, recordemos, es clave importante en este día) para reflexionar primero haciéndote preguntas como: ¿Qué planes de vida tengo? ¿Ya comencé a hacer lo que debo para realizar mis metas, mis sueños? ¿Cuáles son mis prioridades? ¿En qué invertí mi tiempo el año pasado? ¿En qué lo malgasté? ¿Estoy siendo feliz haciendo lo que hago? ¿Qué es lo que deseo continuar haciendo este año? Y ¿Qué debo dejar?

Entonces, habiendo hecho esta reflexión, te dispones a vivir un día al máximo. A aprovechar cada minuto como si fuera el último. Tú decides qué deseas hacer. Tal vez sea el día para tomar decisiones grandes, o para hacer cosas pequeñas. Tal vez ese día quieras ver a alguien, ir a algún lugar en especial, hacer algo que siempre has querido hacer y no te has dado el tiempo de hacerlo. ¡Este es el día!

En este día suele haber muchas renuncias en los trabajos, incluso despidos. Familias que se unen, otras que se separan; parejas que rompen, pero muchas otras relaciones que nacen. Unos deciden quedarse, otros deciden irse. Algunos comienzan proyectos nuevos, otros deciden cerrar ciclos.

Hay gente que lo toma como el día de la verdad. Pues se arman de valor para decir lo que nunca han podido. A sus padres, hermanos, hijos, novios, esposos, compañeros de trabajo, jefes. Ese día pueden desahogarse y al fin respirar.

Para muchos es el día más feliz, para otros no, nunca sabes qué pasará. Tal vez alguien llegue dándote una mala noticia, o todo lo contrario. Todo está en la reflexión que hayas hecho al inicio del día, esa es la clave. Así estarás preparado para lo que venga y sabrás que pase lo que pase, será un nuevo punto de partida para tomar decisiones y caminos.

A diferencia de los días religiosos que no todos celebran, el día del tiempo es la oportunidad para que un día al año, podamos todos reformar nuestra vida, darnos la oportunidad de hacer las cosas bien, de un nuevo comienzo.




Día de la primera lunalización



La Federación Galáctica anunció a los terrícolas que si no arreglaban su mundo, tendrían que destruirlo, ya que no lograba ser compatible con el resto de los planetas en la Galaxia. Era el planeta Tierra el único que no contaba con un representante en la Federación, pues estaban muy atrasados en su espiritualidad y conciencia, aún no podían entender ni su propia existencia.

Finalmente se llegó el día y sólo unos pocos lograron explotar su potencial; desarrollando habilidades psíquicas, una conciencia mayor, y un entorno donde la armonía y el amor predomina.

La Tierra fue destruida, y al estar preparados para vivir en este nuevo entorno, nuestros ancestros fueron salvados por aquella enrome nave de seres lunares.

Viajaron a la velocidad de la luz, rompieron las barreras del tiempo y espacio, de todo lo conocido por el hombre.

Aquí nada es como se conocía en la Tierra. Aquí existen unos gatos gigantes que son muy venerados, pues son las almas más viejas del conocimiento universal, y los guardianes de la Luna. Han estado y estarán aquí por toda la eternidad.

En lo profundo de sus ojos puedes ver las diferentes galaxias que hay, pero llevan siempre puestos unos enormes lentes oscuros, que en realidad son agujeros negros; y si estás capacitado, te dejarán viajar a través de ellos.

Las nuevas generaciones, quienes somos ahora mestizos, desde que nacemos tenemos capacidades que sólo los ancestros de la Tierra, con mucho esfuerzo y dedicación lograron desarrollar. Podemos pasar fácilmente de una dimensión a otra cuando lo deseamos, somos eternos, el tiempo es infinito.

Nuestras almas viajan a cualquier lugar; podemos decidir cuando dejar el cuerpo y ser simplemente conciencia pura. Para nosotros nada es complicado y mucho menos imposible.

Sin embargo, nosotros no conocímos a la gente de la Tierra que pereció, no entendemos cómo pudieron ser tan inconcientes, retrasados y malvados. Realmente no es creíble que nuestros ancestros hayan provenido de un lugar así.

Por eso cada año celebran el día en que llegaron a la Luna y nos cuentan esta historia, para recordarnos de dónde venimos, contarnos cómo fue la Tierra y la gente que vivió ahí; tanto lo bueno como lo malo que existió en ese lugar. Y de cómo su evolución, los llevó a la salvación, creando así esta nueva lunalización.




martes, 17 de septiembre de 2013

Feliz cumpleaños a mí

Quién eres para decirme que debo madurar, si tú a tu edad no puedes aún tomar decisiones, sentar cabeza y portarte como el adulto que ya eres.

Yo aún tengo mucho por vivir, aprender, experimentar, entender. Cosas por descubrir, lugares por conocer. Aún me falta encontrarme a mí misma, saber qué quiero, a dónde voy.


Era la una de la madrugada. Ya me habían felicitado todos en casa, ahora era tiempo de irse a dormir, hay que levantarse temprano e ir a trabajar. Pero mi cabeza me daba vueltas mientras intentaba conciliar el sueño. Me sentía muy rara, pensaba tantas cosas...

Qué difícil es cumplir años de nuevo. No me deprime ni entristece hacerme un año más vieja. Al contrario. Agradezco el tener la oportunidad de vivir un año más, de tener la oportunidad de intentarlo de nuevo, de arreglar las cosas, de mejorar, de hacer algo, de ser alguien.

Pero en realidad lo que me deprime en cierto modo es, pensar en que ya no soy una niña, en que cumplir años ya no es hacer fiesta, pastel, las mañanitas, que te visiten tu familia y amigos y a divertirse sin pensar más. Ahora el cumpleaños es un momento para sentarte a reflexionar que has hecho de tu vida, en qué has gastado este tiempo, si lo has invertido bien, si estás logrando algo. Qué piensas hacer con el tiempo que se te regala ahora y cuánto más deseas obtener, para hacer qué con él.

Me convertí en adulto repentinamente. Un día amanecí y ya me había graduado de la Universidad, ya trabajaba tiempo completo, tenía tarjetas de crédito, un auto que pagar y algunos otros servicios. Ya no había más, tenía que hacerme cargo de mí misma. De pronto las responsabilidades se hicieron más grandes y mi vida personal ya no fue tan sencilla.

Comencé a pensar en que debo planear bien qué es lo que quiero de mi vida. El tiempo se me viene encima. Ya no hay tiempo para pensar qué quiero ser y qué quiero hacer. Se me va la vida y aún no lo sé.

Ya no es tan fácil tener una pareja, y decir vamos a ser novios. Ya no puedo jugar así. El día que decida estar con alguien es en serio y esperando formar un plan de vida a futuro juntos, no sólo para pasar el rato.

Ya no es tan fácil dejar un trabajo o cambiar a cada rato. Debes decidir dónde quieres estar y qué quieres aprender y hacia dónde va tu camino para saber si estás o no en el lugar adecuado.

Ya no tienes tantos amigos. Descubres quienes son los verdaderos, los que están ahí siempre incondicionalmente. Los que perdonan una y otra vez, los que piden perdón. Los que te apoyan en los momentos más difíciles. No sólo en los momentos alegres.

Tienes que ser fuerte ante las adversidades. Te das cuenta que cada vez estás más solo. No porque no tengas a tu familia y seres queridos que siempre te apoyan, simplemente ya tienes que volar. Hacer las cosas por tu propia cuenta, meterte en problemas y asumir las consecuencias. Resolver las cosas por ti mismo.

Y de pronto me pongo a pensar. ¿Quién soy? ¿A dónde voy? ¿Qué es lo que quiero? ¿Cuándo lo sabré?

¿Alguna vez lograré enamorarme y ser correspondida de la misma manera? ¿Encontraré algún día a esa persona con la que podré pasar el resto de mi vida? ¿O seré feliz sola? ¿Lograré cumplir mis sueños y metas? ¿Son acaso las que tengo las correctas? ¿Descubriré cuál es mi misión en esta vida?

Inevitablemente comencé a llorar, luego a los segundos me detuve, miré la pared fijamente, puse mi mente en blanco, cerré los ojos, me relajé y me dormí.

Feliz cumpleaños a mí.





lunes, 9 de septiembre de 2013

El poder de los medios

Odio el mundo asqueroso de los medios, al estudiar la carrera de periodismo logré darme cuenta de lo que de verdad sucede adentro, y del poder que tienen sobre la sociedad, el pueblo, cómo manipulan todo y les hacen creer lo que quieren. Por eso estamos como estamos.

Se suponía que los medios servirían para ayudar a informar sobre lo que sucede, a comunicarle a la gente la verdad, ¡A descubrir la verdad!

Todos estamos idiotizados por los medios, no sabemos ya en qué y a quién creer. Manipulan la verdad, la realidad de las cosas a conveniencia del gobierno. Junto con todas las religiones conservadoras que pretenden mantener de mente cerrada a la gente para que no se revele, tenernos controlados, pues si pensamos por nosotros mismos podemos ser peligrosos para ellos.

Yo de niña soñaba con ser como Luisa Lane, ser una gran investigadora, buscar la verdad y sacarle los trapitos al sol a todos, que el pueblo se de cuenta de lo que hacen sus gobernantes y no las mentiras que les hacen creer. Incluso hacerme pasar por alguien y andar de encubierto para sacar información.

Pero fue un sueño que se fue perdiendo por mi necesidad económica de mantenerme, y como periodista no ganas ni para el transporte, para llegar a ganar bien te cuesta muchos años de experiencia y tener contactos. Yo no tenía tiempo para esperar a eso. Necesitaba dinero en ese momento para pagar mis estudios, y un trabajo digno. Y así fui abriéndome camino hacia la publicidad y mercadotecnia.

Entonces escribir pasó a ser un simple hobby. Pero aún con la esperanza de algún día llegar a escribir algo verdaderamente bueno, tal vez ya no como periodista, pero sí algún libro, canciones, letras que le lleguen a la gente, que ayude a crear conciencia, a abrir los ojos y la mente, ¡A despertar!

Y con la que me puedan recordar por toda la eternidad después de mi muerte.

domingo, 8 de septiembre de 2013

No existe. ¿O simplemente lo olvidamos?

Tuve un maravilloso viaje a Xilitla, donde visité pequeños pueblos llenos de ríos y cascadas, me sentía en un mundo completamente diferente. ¡Todo era magnífico! Si ibas por la lancha podías remar mirando a tu al rededor las gigantes cascadas, las cuevas, los senotes. Parecía irreal su belleza.

Salté de una cascada sin salva vidas, de una altura considerable, la caída se me hacía eterna y al por fin tocar el agua me succionó en sus profundidades, para luego expulsarme rápidamente, dándome apenas oportunidad de salir a tiempo para respirar. 

Nadé contra corriente en sus heladas aguas, sentí su fuerza, la energía del río que limpió mi cuerpo, mi mente, mi alma. 

Camino de regreso a casa en el autobús mientras dormía sentí algo extraño que me hizo abrir los ojos, y extrañamente vi a un hombre muy delgado y muy alto, parecía medir dos metros, recargado en el respaldo de mi asiento, viéndome. No podía distinguir su rostro, no sabía si estaba dormido o realmente me observaba, yo sentía que sí. ¿Acaso me está sonriendo? pensé. La verdad sólo eran ideas mías no podía en realidad saber qué sucedía con él, de pronto pensé en que era imposible que fuera alguien del autobús y que pudiera estar metido detrás de mi asiento pues daba a la pared del baño, yo estaba hasta el fondo del autobús, el espacio era muy reducido; no sentí miedo, pero ya no quise investigar más, así que solo me giré y me dormí.

Al volver a casa la primera noche no podía conciliar el sueño. Me puse un antifaz para dormir, cerré mis ojos y entonces comenzaron a aparecer imágenes de mi viaje, fotografías mentales una tras otra rápidamente pasaban por mi cabeza, sentía como mis ojos se movían como canicas rebotando de un lado a otro aceleradamente. 

De repente las imágenes cesaron y pude sentir entonces como mis ojos dejaron de moverse, mi cuerpo se iba relajando, sentí como caía cada vez más pesado en la cama, como mi alma comenzaba a desprenderse de mí. Entonces sucedió... 

A pesar de tener los ojos cerrados, éstos se llenaron de una luz cegadora, ¡pero no tenía sentido!, yo llevaba puesto un antifaz y lo peor es que por alguna razón no podía abrirlos para ver qué sucedía. Entonces un rostro apareció ante mí; un joven de cabello corto, castaño, ojos azules, facciones delicadas, una belleza debo decir, indescriptible. Me observaba detenidamente, sin expresión alguna, no podía ver ni su cuello, lo único que lograba ver era su rostro, estaba demasiado cerca. Estaba asustada, no podía mover si quiera el cuerpo, ni abrir los ojos, estaba inmóvil. 

Después de algunos segundos de ver esa imagen, ésta cambia y puedo ver que ahora me observa a través de lo que parece una ventana, o de una lupa, pues su rostro se veía ahora lejos pero des proporcional, como agrandado. Entonces veo que es una nave desde donde me observa. 

No sé si fueron segundos o minutos, no puedo decir cuánto tiempo fue, pero de pronto me soltó. Ya no veía nada, todo era oscuridad de nuevo, mi cuerpo se relajó, podía moverme; rápidamente me quité el antifaz y abrí los ojos. Todo estaba como si nada, a mi lado estaba mi hermana viendo televisión tranquilamente sin saber todo lo que yo acababa de vivir. 

Volteo hacia la ventana y hay una luz brillante que flota afuera. Entonces atraviesa la pared de mi cuarto y me vuelve a cegar. Aparece de pronto con una luz blanca resplandeciente rodeándolo. El hombre que acababa de ver en mi mente estaba ahora parado de cuerpo completo frente a mí. No me dice nada sólo me extiende la mano. No sé que hacer, estoy congelada.  

No me asusta, tiene una mirada calmada, incluso me transmite confianza y familiaridad. Es como si ya lo conociera, como si en algún otro momento hubiera convivido ya con él y de alguna manera no lo recuerdo bien. Está vago en mi memoria.

Quiero hablarle pero no puedo hablar, no me salen las palabras. Pero pienso, ¿Quién eres? Y extrañamente él me contesta, sin mover sus labios. -Tú sabes quién soy, pero no me recuerdas. Y ahora necesito que vengas para recordártelo.

Él seguía extendiéndome la mano pacientemente, entonces ni siquiera voltee hacia atrás, simplemente la tomé y fue como quedarme dormida otra vez. De pronto abrí los ojos, estaba en mi cama y ya era de día.

-Hace mucho tiempo te llevé conmigo y hablamos de tus planes en la Tierra, pero cuando llegaste lo olvidaste por completo. Te contaminaste con todo aquello que hay a tu al rededor trabajando más de ocho horas diarias, estar tanto tiempo en convivencia con la tecnología, las computadoras, celulares, televisiones; mantienes tu mente ocupada en otras cosas, menos en las que realmente importan.

Cuando fuiste a aquél lugar maravilloso donde pasaste tres días en la naturaleza, en el agua, lejos de los celulares, del trabajo, de todo; superaste tu miedo a las alturas y al agua profunda. La pureza del río te limpió y todo eso en conjunto te dio de nuevo la apertura para poderte contactar otra vez, pudiste entonces verme.

Yo siempre estoy a tu lado, ¡Soy tu guía! pero tú no me escuchas, no me ves, por lo que ya te mencioné. Sin embargo ahora pudiste percibirme y decidiste acompañarme y espero ahora que sabes esto, trates de mantenerte en contacto. Sé que es difícil escapar de todo lo que está rodeándote, que debes trabajar y las herramientas que debes utilizar, que debes socializar; pero debes darte el tiempo para meditar, necesitas un momento de soledad, para escuchar tu interior y no perderte. Debes saber que todas las respuestas están dentro de ti, sólo necesitas aprender a escuchar bien y que yo siempre estaré observándote desde mi nave, cuando me necesites ahí estaré.-


Fue como una visión, un recuerdo de algo que había soñado, recordé sus palabras al despertar. No sabía si había sido un largo y vívido sueño, o había sido real.

miércoles, 28 de agosto de 2013

La sensación más extraña

Hoy como nunca antes lo había hecho, fui sola al cine. Y no a cualquier cine, sino a la Cineteca. Donde para llegar, tengo que cruzar un largo camino dentro del Parque Fundidora para entonces llegar al Centro de las Artes donde se encuentran la taquilla y las salas.

Estaba cayendo la noche, ya había bajado la intensidad de la lluvia, pero seguía constante. Caminé con un paraguas cuidando no arruinar mi cabello, pero mojando mis pies inevitablemente, buscando evitar charcos y lodo, caminando a paso apresurado pues ya comenzaría la función.

Logré llegar y comprar mi boleto. Al mencionar la función que deseaba la mujer de la taquilla me pregunta - ¿Un boleto? -Sí. Le contesto. No tenía tiempo para pensar. Corrí hacia la sala y entré justo a tiempo. Ya habían apagado las luces, no veía los asientos, prendí la luz de mi celular, había más gente buscando lugar. Nos dimos cuenta que ya estaba llena la sala, me rendí en la búsqueda y me senté en el piso junto a la puerta.

Fue interesante ver una película sola y en el piso. Algo incómodo he de mencionar, pero la película fue muy buena, me mantuvo con los ojos bien abiertos, la mente concentrada en lo que sucedía. Sólo al terminar la proyección lo sentí. Estaba sola. Me puse de pie, salí de la sala y caminé, no sabía qué hacer. Entré al baño pero no tenía nada que hacer ahí, salí. Tenía hambre así que compré algo en la dulcería y me senté en la última mesa de un rincón, dando la espalda a todas las demás mesas, viendo a la nada. Al estar solo es inevitable ponerte a pensar, pues a la mente en silencio no la puedes callar. Pensaba en lo lindo del lugar, es un lugar muy bello, sinceramente les recomiendo visitar. Se respira un aire diferente. Pensaba en lo mucho que deseaba que él estuviera conmigo.

Pensé que debería ver la última función, me quedaba con la esperanza de verlo al final de la noche, con quien podría volver a casa. Pero me di cuenta que eso no sucedería.

Llamé a un amigo, a mi ex, sería importante aclarar. Y él inmediatamente se levantó de su cama y tomó camino hacia donde yo estaba. Yo hice fila media hora antes para alcanzar un buen lugar. En ese tiempo me encontré algunos amigos quienes iban a ver la misma función. Todos se extrañaron de que anduviera sola, y les comenté que me había de verdad agradado la experiencia, que es algo que deberíamos hacer más seguido. Compartir tiempo con nuestra soledad, que falta nos hace, dedicarle tiempo a uno mismo.

Entré a la sala y entonces llegó. La película fue ridícula, graciosa, y en pocas palabras, mala. Pero nos divertimos.

Salimos y ya era casi media noche. El parque estaba solo y oscuro, se respiraba un aire fresco y puro. Era una noche bastante agradable. Platicábamos y de pronto caminando me tomó la mano. No supe como rechazarla y solo lo voltee a ver con cierta cara incómoda y de extrañeza y le pregunto porqué lo hace, como siempre su respuesta es - Porque quiero.- Y pensar que así me conquistó. Le dije que me parecía extraño, que obviamente ya no estaba acostumbrada y que no es lo mismo. Le solté la mano en cuanto pude.

Me besó. Cómo les explico lo verdaderamente incómodo que fue para mí eso. Él es para mí un buen amigo, me agrada pasar tiempo con él, platicar, pero nada más. Yo ya no siento lo que sentía hace un par de años. Ya no es igual. Ahora mi mente, mi corazón, mis labios, mis manos.... Le pertenecen a alguien más. Tal vez aún no merezca esa fidelidad mía, pero no puedo evitarlo. Mis labios rechazan de inmediato a cualquiera que no sean los suyos.

Cuando llegué a casa al despedirme me volvió a besar. Por un momento me vino a la mente aquél tiempo en que nos amábamos, en que lo amaba de verdad, en que sus besos me volvían loca, cuando no podía separarme de él.

Nos separamos porque creíamos que era lo mejor para los dos, no porque no nos amaramos. No terminamos mal, no peleamos. Así que la separación fue dura, pero yo definitivamente me di cuenta que no era lo que yo deseaba después de todo. Claro que sigue tendiendo cosas que me gustan, pero otras en las que no congeniamos y por las que no volvería con él, por las que me di cuenta que siempre lo vi más como un amigo que como una pareja para toda la vida. Nos llevamos mejor así. Y así prefiero que permanezca.

Por alguna razón a pesar de hacerme sentir incómoda en la situación del beso, el resto fue espléndido. Platicamos como hace mucho no lo hacíamos, en persona sobre todo. Y nos faltó tiempo, ya era tarde y debía bajar el carro, pero en verdad me dio mucho gusto platicar con él. Siempre nos entendemos, siempre nos escuchamos y nos damos buenos consejos. Siempre ha sido bueno tenerlo cerca.

No voy a negar que tengo muy buenos recuerdos con él y que al pensar en ellos me alegro y en cierta forma incluso lo extraño, pero lo que extraño son sólo imágenes, recuerdos de algo que ya fue y que no volverá. Para todo hay su tiempo, y el nuestro expiró.

Me escurro bajo las sábanas acojedoras de mi cama. Me manda un mensaje aquél a quien sin deber le soy ciegamente fiel. Apenas se desocupaba, yo ya estaba en cama. Y sin decir buenas noches, me dormí. Me dormí con la sensación más extraña. De la experiencia de ir por primera vez al cine sola. De ver a mi ex y que me besara después de años de no hacerlo. De pensar en ese otro hombre tan conocido y tan extraño, tan cercano y tan lejano. Que tengo tan clavado en el corazón, pero que no se atreve aún a dar el paso.

Todas estas ideas, sentimientos y experiencias están mezclados en mi cabeza como ingredientes de una ensalada, me invade, no sé como manejarla. Lo único que me queda por hacer es poner mi mente en blanco, cerrar los ojos.... Dormir.