martes, 17 de septiembre de 2013

Feliz cumpleaños a mí

Quién eres para decirme que debo madurar, si tú a tu edad no puedes aún tomar decisiones, sentar cabeza y portarte como el adulto que ya eres.

Yo aún tengo mucho por vivir, aprender, experimentar, entender. Cosas por descubrir, lugares por conocer. Aún me falta encontrarme a mí misma, saber qué quiero, a dónde voy.


Era la una de la madrugada. Ya me habían felicitado todos en casa, ahora era tiempo de irse a dormir, hay que levantarse temprano e ir a trabajar. Pero mi cabeza me daba vueltas mientras intentaba conciliar el sueño. Me sentía muy rara, pensaba tantas cosas...

Qué difícil es cumplir años de nuevo. No me deprime ni entristece hacerme un año más vieja. Al contrario. Agradezco el tener la oportunidad de vivir un año más, de tener la oportunidad de intentarlo de nuevo, de arreglar las cosas, de mejorar, de hacer algo, de ser alguien.

Pero en realidad lo que me deprime en cierto modo es, pensar en que ya no soy una niña, en que cumplir años ya no es hacer fiesta, pastel, las mañanitas, que te visiten tu familia y amigos y a divertirse sin pensar más. Ahora el cumpleaños es un momento para sentarte a reflexionar que has hecho de tu vida, en qué has gastado este tiempo, si lo has invertido bien, si estás logrando algo. Qué piensas hacer con el tiempo que se te regala ahora y cuánto más deseas obtener, para hacer qué con él.

Me convertí en adulto repentinamente. Un día amanecí y ya me había graduado de la Universidad, ya trabajaba tiempo completo, tenía tarjetas de crédito, un auto que pagar y algunos otros servicios. Ya no había más, tenía que hacerme cargo de mí misma. De pronto las responsabilidades se hicieron más grandes y mi vida personal ya no fue tan sencilla.

Comencé a pensar en que debo planear bien qué es lo que quiero de mi vida. El tiempo se me viene encima. Ya no hay tiempo para pensar qué quiero ser y qué quiero hacer. Se me va la vida y aún no lo sé.

Ya no es tan fácil tener una pareja, y decir vamos a ser novios. Ya no puedo jugar así. El día que decida estar con alguien es en serio y esperando formar un plan de vida a futuro juntos, no sólo para pasar el rato.

Ya no es tan fácil dejar un trabajo o cambiar a cada rato. Debes decidir dónde quieres estar y qué quieres aprender y hacia dónde va tu camino para saber si estás o no en el lugar adecuado.

Ya no tienes tantos amigos. Descubres quienes son los verdaderos, los que están ahí siempre incondicionalmente. Los que perdonan una y otra vez, los que piden perdón. Los que te apoyan en los momentos más difíciles. No sólo en los momentos alegres.

Tienes que ser fuerte ante las adversidades. Te das cuenta que cada vez estás más solo. No porque no tengas a tu familia y seres queridos que siempre te apoyan, simplemente ya tienes que volar. Hacer las cosas por tu propia cuenta, meterte en problemas y asumir las consecuencias. Resolver las cosas por ti mismo.

Y de pronto me pongo a pensar. ¿Quién soy? ¿A dónde voy? ¿Qué es lo que quiero? ¿Cuándo lo sabré?

¿Alguna vez lograré enamorarme y ser correspondida de la misma manera? ¿Encontraré algún día a esa persona con la que podré pasar el resto de mi vida? ¿O seré feliz sola? ¿Lograré cumplir mis sueños y metas? ¿Son acaso las que tengo las correctas? ¿Descubriré cuál es mi misión en esta vida?

Inevitablemente comencé a llorar, luego a los segundos me detuve, miré la pared fijamente, puse mi mente en blanco, cerré los ojos, me relajé y me dormí.

Feliz cumpleaños a mí.





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